Tu catálogo dura 24 horas
Lo que publicaste hace tres meses ya no lo encuentra nadie. Cada producto nuevo vuelve a empezar de cero, y el cliente que llega tarde tiene que preguntarte qué vendes.
El precio solo existe en un chat
La misma conversación, otra vez: qué incluye, cuánto vale, en cuánto tiempo. Contestar eso veinte veces por semana es trabajo que la página hace sola.
Lo que aparece de tu empresa lo decide otro
Cuando alguien busca tu nombre en Google, lo primero que ve es un directorio, un mapa o un perfil que tú no escribiste. Sin sitio propio no controlas esa primera impresión.
Te comparan con el que sí se explica
El cliente pide tres cotizaciones. Dos llegan por chat y una tiene una página que ya respondió qué hace, para quién y con qué respaldo. Esa es la que parte con ventaja.